"Estamos mal pero vamos bien"

Ministro de Cordiplan, Teodoro Petkoff acuñó una frase que hoy sin duda hubiese sido trending topic: "Estamos mal pero vamos bien". Eran los tiempos del segundo gobierno de Caldera cuando al legendario exguerrillero se le caía la lengua intentando convencer de las bondades de la “Agenda Venezuela” a un país donde todos vivíamos del petróleo y desde los de arriba a los de abajo nos sentíamos en el derecho de chulear al estado.

Seguramente mucho de lo que se proclamó en aquellos años –e incluso antes en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez- pero o no se hizo o no se mantuvo por la cultura clientelar que nos trajo hasta esta dramática crisis, estará en las líneas maestras con las que un nuevo gobierno, o incluso este según uno de los cuatro escenarios que Luis Vicente León expuso recientemente, buscará sacarnos del foso.

Es difícil cuantificar cuantas veces peor estamos ahora con la convicción de muchos que además vamos mal pero confieso que a diferencia de tanto pesimista comienzo a convencerme que vamos bien.

En principio porque pareciera que regresamos de las ilusiones que otros resolverán nuestros problemas: desde Pompeo hasta Mogherini, pasando por Duque y Bolsonaro, es muy larga la lista de los panas que han afirmado claramente que no habrá intervención extranjera. Siempre lo dijimos pero sobraban, no sé si de buena o mala fe, los ingenuos o los ignorantes que basaban sus esperanzas de cambio en el desembarco de una fuerza multinacional que echara a ellos para ponernos a nosotros. Todavía quedan algunos: en estos días un líder nacional opositor intentó convencerme que las declaraciones del almirante Kart Cid, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, -“la solución a la crisis en Venezuela es diplomática”- había que leerlas al revés: “Cuando los gringos hablan así es para que el gobierno se confié, eso está listo, ya pronto verás una operación de extracción rápida”. No sé cómo me aguanté y no le di una trompada por estúpido.

Luego se observan pasos, aunque todavía tímidos, hacia la unidad si bien sean movidos por la convicción que al final nadie escapará de ser víctima. Enterrar las ambiciones es la clave, ambiciones por cierto sin mucho sentido porque en palabras de viejos adecos: “parecen borrachos peleando por una botella vacía”.

Finalmente comienza a trabajarse un proyecto país. Separados aun, distintos grupos bien formados e informados, avanzan en la preparación de alternativas para el día después. El viernes pasado me hicieron una presentación para el sector petrolero impecablemente conceptualizada y en mi última estadía en Estados Unidos intercambié ideas con reputados expertos que han dedicado muchas horas de trabajo a no solo diagnosticar que es fácil –“la vaina está bien jodia” me resumió un PhD en economía de Virginia Tech- sino a presentar soluciones de mediano y largo plazo. En ese contexto se inscriben los congresos estadales y nacional del FAVL, próximos a realizarse, en los cuales se abordarán en mesas de trabajo Organización y Estructura Operativa; Comunicaciones; Estrategias y acciones de lucha; Transición y Elecciones; Propuestas de Desarrollo Nacional y Regional; Organización y Estrategia Internacional.

Saldremos de esta ya lo verán. 

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