La oposición rechazó el fraude electoral convocado por el dictador Pérez Jiménez

Se acercaba el final del período de gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, dictador que presidía un gobierno nacido del golpe de estado al presidente Rómulo Gallegos en 1948 y después del asesinato del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno en 1950.

Después del magnicidio al comandante Delgado Chalbaud, Germán Suarez Flamerich pasó a presidir la junta de gobierno y se convocó a elecciones en 1952, pero el alto mando militar desconoció los resultados, expulsó del país a Jóvito Villalba quien supuestamente las había ganado y designó presidente provisional a Pérez Jiménez.

La Asamblea Nacional Constituyente “designa al coronel Marcos Pérez Jiménez, presidente constitucional” el 17 de abril de 1953, escribe Manuel Felipe Sierra en la biografía del tirano publicada por El Nacional con el apoyo de la Fundación Bancaribe, edición 112 de la colección Biblioteca Biográfica Venezolana, donde además recuerda al deplorable porro colombiano cantado por el desconocido cantante Antonio Fernández, repetido en radios y rockolas hasta la saciedad.

De acuerdo a la Constitución aprobada en 1953, el período constitucional se le terminaba al dictador en enero de 1958 y se debía convocar a elecciones del presidente y otros cargos regionales y locales con la participación de diversos candidatos, en consulta directa, secreta y universal en diciembre de 1957.

El 4 de noviembre de ese mismo año Pérez Jiménez presentó al Congreso Nacional el proyecto de Ley Electoral que contrariando la letra constitucional consagraba el plebiscito para prorrogar su mandato cinco años más, consulta fijada en mes y medio para el 15 de diciembre. El plebiscito ratificaría al presidente y todos sus candidatos al congreso nacional, asambleas legislativas estadales y concejos municipales de manera automática.

El tirano se justifica, cita el periodista Sierra en su libro: “El venezolano de hoy no es el mismo que hace cinco años. Además, creo que yo debo continuar en el poder por un período. Falta completar las obras. Conservo precisamente 2.500 millones de bolívares para la gran acometida del próximo ejercicio fiscal”, remata con el chantaje propio de los gobernantes codiciosos y sin escrúpulos.

La Junta Patriótica presidida por Fabricio Ojeda denuncia la violación flagrante de la Carta Magna y en carta dirigida a los militares rechaza “una fórmula plebiscitaria que anula el derecho de los venezolanos de elegir a su presidente y al poder legislativo”(…) “la Junta Patriótica se dirige a ustedes como guardianes de la Constitución y las leyes, con la finalidad de hacerles llegar la expresión de repudio mayoritario provocado en el ánimo popular por la burda e incalificable maniobra de la camarilla que pretende perpetuarse indefinidamente en el poder”.

Alegando que el plebiscito carecía de carácter legal y que “todo estaba arreglado” la oposición llama a la población a no participar en el fraude de “una elección amañada y contraria a la Constitución" pero el Consejo Supremo Electoral al servicio del tirano emitió el boletín con amplio margen de ganancia al “Si” a favor de un nuevo período para el tirano con 2.374.790 votos, contra 364.182 votos al “No”, contra un nuevo período y 186.015 votos nulos.

El plebiscito aumentó el descontento de algunos sectores de las fuerzas armadas contra el gobierno, alborotó a los estudiantes y estimuló en los partidos políticos el incremento de la resistencia mientras el dictador el 20 de diciembre anunciaba su continuación en el poder basado en los resultados del plebiscito.

Lentamente el gobierno entra en crisis mientras en la calle crece el descontento, el apoyo al régimen se reduce, en el cuerpo militar crece la idea que se acerca el final y la propaganda contra el régimen se multiplica. Las paredes de la ciudad gritan ¡asesino, vete ya!

Los funcionarios de confianza abandonan el país con sus familias, todo está perdido. El coronel Llovera Páez, su socio en el gobierno le dice que llegó la hora de irse: “Recuerda que pescuezo no retoña”.

El coronel Simón Medina Sánchez presenta un plan para retomar la Escuela Militar, centro de los facciosos y el tirano la rechaza, cuenta Sierra: “Prefiero irme antes que matar cadetes” y ordena al mayor José Cova Rey preparar la salida del país. La madrugada del 23 de enero “La Vaca Sagrada”, el avión presidencial surca el cielo caraqueño y Pérez Jiménez huye rumbo a Santo Domingo, 38 días después de la farsa electoral que lo había ratificado en la presidencia.  

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