Periodismo con sangre

El 2 de octubre de 2018  Jamal Khashoggi periodista saudí , colaborador del diario “ The Washington Post “ fue asesinado en la sede del Consulado de Arabia Saudita en Estambul por quince agentes al servicio del rey Salmán bin Abdulaziz, en circunstancias que las primeras investigaciones calificaron como “una autentica película de terror“. El crimen ha desatado numerosas consecuencias de orden político tanto que han solicitado su total esclarecimiento Donald Trump, los principales gobernantes europeos y por supuesto el mandatario turco Recep Tayyip Erdogan. ¿Que poderosas razones habrían obligado a una acción de esta naturaleza que ha enrarecido las relaciones diplomáticas entre países ubicados en una de las regiones más conflictivas del planeta? Khashoggi habría pertenecido a la inteligencia saudí, entrevistó a Osama Bin Laden en Sudan y se consideraba muy cercano a la familia real. En 2017 viajo a los Estados Unidos como exiliado tras denunciar detenciones de clérigos, economistas, blogueros y critico de las violaciones de los derechos humanos en su país. Al menos cinco de los implicados en la desaparición del periodista se consideran cercanos del Príncipe heredero  Mohamed bin Salman y de hecho, uno de ellos, Maher Abdulaziz Mutreb, es uno de sus acompañantes habituales en las giras al extranjero. Las reacciones han sido numerosas así como la exigencia de Alemania, Francia y el Reino Unido a conocer la verdad del hecho; Donald Trump ha señalado incluso la posibilidad , que de no haber claridad sobre el suceso ni establecer la responsabilidad de los culpables , se implementaría sanciones a Riad, mientras que Erdogan promete el total esclarecimiento del monstruoso asesinato.

El 6 de octubre de 2018 la periodista y presentadora de la televisión de Bulgaria Victoria Marinova fue golpeada , violada y asesinada y su cuerpo fue encontrado al día siguiente en un parque junto al río en Ruse al norte del país. El crimen se produjo después que la reportera había denunciado en su programa de televisión prácticas corruptas por el gobierno en el financiamiento de proyectos de la Unión Europea. Horas después fue detenido en Alemania Severin Krasimirov, ciudadano rumano como sospechoso del crimen y quien luego se declaró culpable ante las autoridades limitándose a decir : “le di una bofetada y cayó al suelo, soy culpable“. La muerte de Marinova despertó indignación en los medios internacionales, toda vez, que más allá en los detalles del incidente, ello guarda relación con la persecución de que son objeto profesionales del periodismo que enfrentan la corrupción de los gobiernos y las violaciones a los derechos humanos. Marinova es la tercera periodista asesinada en la Unión Europea en los últimos doce meses, tras la maltesa Daphne Caruana asesinada por un coche bomba en octubre de 2017 y el reportero nativo de Eslovaquia Jan Kuciak fallecido en febrero de 2018.

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