Poderosa mafia italiana camufla coca en carbón colombiano

Una pequeña colonia de ciudadanos italianos, afincada en Colombia desde hace al menos cinco años, resultó ser el eslabón de una de las más poderosas y peligrosas redes transnacionales de tráfico de coca a la que agentes antimafia de Alemania, Italia y Bélgica le venían siguiendo la pista desde hacía dos años.

El grupo era liderado por el capo Giuseppe Marando, quien abrió dos narcorrutas en Colombia para enviar droga al Viejo Continente. La primera estaba a cargo de los napolitanos Serafino Rubino, de 38 años, y su hermano Giulio, de 34, a quienes estableció en Cali, según indicó la unidad de investigación del diario El Tiempo de Bogotá. 

Y la otra, tal vez la más importante y novedosa, era manejada por Giuseppe Tirintino, quien se encargó de exportar carbón colombiano a Europa, repleto de panelas de coca.

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Pero, el pasado 6 de diciembre a las 4 de la madrugada, el poderoso Marando y los Rubino fueron capturados, con otras 87 personas, en una redada internacional simultánea que incluyó arrestos en Italia, Australia, Turquía, Alemania, Bélgica, Rumania, Surinam y Colombia.

También cayó uno de los enlaces de la organización en Cali: el vallecaucano, César Steven Linares Ramírez, de apenas 24 años.

Las autoridades los acusan de haber enviado decenas de toneladas de coca, camuflada en carbón y banano colombianos, que terminaron en manos de la peligrosa mafia ’Ndrangheta.

Un "soplón" y miles de horas de interceptaciones dejaron al descubierto cómo operaba esta organización, que usaba teléfonos encriptados para coordinar los envíos y emisarios, que pagaban con sus vidas cualquier filtración.

Las exportaciones

A pesar de las amenazas e intimidaciones, Tirintino, quien vivió varios años entre Santa Marta, Barranquilla y Calabria, fue uno de los que más datos entregaron sobre la red, luego de que accedió a colaborar con la justicia, a finales de 2016.

Gracias a él se supo que las empresas exportadoras de carbón usadas para traficar son J A Mazloum Coal y Rigano Im & Export, asentada en Alemania.

Además, que los cargamentos contaminados con clorhidrato de coca se movieron a través de la firma colombiana Yotor S. A. S.

“En Colombia teníamos muchos gastos: el alquiler de apartamentos y de la compañía que teníamos en Alemania y los tiquetes de avión, pues teníamos gente yendo y viniendo de Colombia. Además, los teléfonos encriptados. Comprábamos hasta 20 y 30 cada vez, y costaban 1.500 euros cada uno”, confesó Tirintino.

Gracias a los datos que suministró, la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania pudo establecer que Rigano Im & Export les pagó a agencias navieras de Róterdam y Amberes para poder obtener permisos de importación desde la costa Atlántica. Además, se hallaron decenas de giros a Colombia, a través de Western Union, que el "soplón" recibía cada 15 días desde Italia para el pago de los envíos de droga.

Ocultaban la droga en restaurantes

Fuerzas policiales de Italia, Alemania, los Países Bajos y Bélgica participaron en la macrooperación internacional que permitió desmantelar esta red, vinculada a la llamada mafia "Ndrangheta".

Según información suministrada por agentes antimafia italianos, varios miembros de un puñado de familias de Calabria se encargaban de ocultar la droga colombiana en una serie de restaurantes italianos y alemanes, entre ellos La Piazza 3 y la heladería vecina Café La Piazza, en Brüggen.

Después, la droga era distribuida por toda Europa en una flota de vehículos de alta gama con fondos dobles y conducidos por miembros de la mafia turca. El operativo, bautizado "Día de la acción", se inició a las 4 de la mañana, hora italiana, y en él cayeron 90 personas. 


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