Rajoy y Lopetegui: Una misma suerte

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A pocas horas de un Mundial de Fútbol los españoles recibimos la desdichada noticia de la remoción del seleccionador, decisión tomada con la torpeza que caracteriza al presidente de la Federación Española de Fútbol y en contra de la voluntad de los jugadores.

Lo cierto es que un recién nacido español de estas semanas lleva su carga negativa de poder -haber conocido a 2 presidentes de gobierno, 3 ministros de cultura, 2 seleccionadores nacionales, 2 entrenadores del Real Madrid, a un tal Pablo con una colita- y, definiéndose como socialista pero con casa de ricos, que habla mal de Israel y desprecia a toda España.

Si estuviéramos en la era de la Inteligencia Artificial, que llegará, los de Podemos no tendrían espacios, el presidente del Real Madrid sería un hombre decente y el seleccionador sentiría más cariño y le tributaría mayor respeto a su bandera.

En este teatro hay un corruptor merengue, anti español, que vive en Madrid, de poca estatura y mucha “mala leche” y un falso ilusionado (Lopetegui) que colocó a un país en modo decepción.

Si España gana el Mundial será por méritos de otros, pero si no cubren las exceptivas será por responsabilidad de Lopetegui, Florentino y la Federación: todos tendrán que rendir cuentas. 

El poder económico de los jugadores convierte al Mundial en un evento poco atractivo; son escasos los que le dan la importancia que se merece por representar a su país. El dinero no solo ha corroído a la FIFA, sino que ahora trasciende a los propios actores. La suspensión del juego entre Argentina e Israel es parte de esa enfermedad. Eso es lo que los jugadores no entienden y por ello serán los presos de sus propias torpezas.

Los grandes clubes y sus presidentes con poder están convirtiendo un espectáculo tan noble como lo es el fútbol, en un circo romano; unos lo hacen por poder, otros por dinero y el del Madrid, porque le da la real gana. A ese - 80 mil personas y yo nos encargaremos de pitarle en el mismo Bernabéu, a ver si hay dinero suficiente para comprarnos a todos. Si existen los pecados, este debería ser uno de ellos.

Por ahora Rajoy y Lopetegui con tarjeta roja; el primero, muy injustamente ; el segundo, más que merecida la tiene.

España: ¡qué amarga decepción!