Cronicario | El empaque ecológico reciclable de la hallaca también es biodegradable

Navidad
Navidad - Cortesía/Referencia

Uno de los detalles más originales de la hallaca –nuestro principal plato de las fiestas navideñas– es su empaque no contaminante y hasta reciclable, como dijo una amiga porque su mamá, una vez comido su gustoso contenido, lava y vuelve a usar la hoja de plátano o cambur utilizada, aunque en algunas partes del Occidente venezolano, como los Andes y Zulia, suelen envolver los gustosos ingredientes preparados en delicioso guiso con hojas de bijao. También es biodegradable porque se integra a la naturaleza en forma de abono.

Nuestra nacionalidad

Más allá de las dificultades para conseguir a precios accesibles los ingredientes para las costosas hiperinflacionarias de este año y ser tema para los antropólogos, sobre el origen de la hallaca es preciso aclarar que nuestros aborígenes nada tenían que ver con la Navidad y nuestro tradicional plato navideño es tan mestizo como la cultura americana y “en ella se resume nuestra nacionalidad” como señaló el fallecido Cronista de Caracas Juan Ernesto Montenegro.

Los orígenes

Aunque su base fundamental es la masa del autóctono maíz, en su composición participan ingredientes de otros continentes, incorporados en un proceso evolutivo de muchos años hasta llegar a lo que es hoy, el delicioso pastel presente en nuestra Nochebuena.

Se habla de distintos orígenes a nuestra multisápida navideña, como la llamara Rómulo Betancourt. Algunos creen su origen en el tamal mexicano pero es masa de maíz envuelta en hojas de mazorca.

Existen indicios de su posible génesis en lo que hoy es Colombia y Venezuela. El fallecido Cronista Montenegro, con base en antiguos testimonios documentales ubica su origen en el imperio incaico donde en tiempos remotos se usó la hoja del plátano para envolver amasados de maíz.

Los ingredientes

Sobre los variados ingredientes contaba la periodista María Consuelo de Lleras que para conformar nuestro delicioso plato navideño “desde Roma y hablando en italiano, vino el cochino y de la India llegó cacareando la gallina, con una estrella en la frente para alumbrar la noche de Navidad”.

“Una flor por abrir como es la alcaparra, vino de Asia Menor y desde el milenario Egipto se incorporó la aceituna, mientras la pasa –en la historia de la uva parte del proceso de conservación de los alimentos con el uso del sol– también se incorporó para ponerle mucho gusto”, ampliaba.

En un muro de Facebook me robé esta frase, no sé de quién es pero dice que ¡“la hallaca no es tamal, es un fino estuche de maíz con todo un país adentro llamado Venezuela!"

Mario Torrealba Lossi aseguraba que el pavo, otro ingrediente que suele formar parte de la hallaca, proviene de Centroamérica, mientras la almendra también se sumó gustosa, procedente de Europa, traída por Alejandro el Grande desde el mundo árabe.

El plato navideño

Especulaciones de los sibaritas indican a la hallaca central, preparada en Caracas y estados centrales, como la de mayor variedad de ingredientes, servida en comederos y restaurantes de lujo con ensalada de gallina, pan de jamón y rebanadas de pernil, con el pomposo nombre de Plato Navideño.

En cada región varían los ingredientes y las formas de prepararlas, en los Andes llevan garbanzos, en Oriente las hacen dulces y de pescado, en el Zulia preparan la masa de plátanos. Es toda una ciencia de variedades que no caben en esta crónica decembrina.

Cena de Navidad

Con su empaque ecológico, no contaminante y reciclable, nuestra tradicional hallaca no puede faltar en la cena de Navidad para disfrute de la familia venezolana con otros invitados permanentes, ponche crema bien frío y dulce de lechosa –delicioso postre criollo– antes de que los muchachos se acuesten para que llegue el Niño Jesús con los juguetes que los 25 de diciembre ponen el toque de alegría a una fiesta repetida todos los años.

Riesgo de extinción

Toda esta crónica forma parte de nuestras tradiciones en peligro de extinción debido a una economía comunista impuesta con sus corruptelas, pobrezas y miserias. Ruego a Dios que estas sean las últimas navidades bajo un régimen oprobioso y que el próximo año podamos volver a decir, con las familias reunidas otra vez bajo nuestro cielo ¡Feliz Navidad!

Una tradición asegura que la mejor hallaca la hace mi mamá, como cantó Raquel Castaños hace una pila de años.

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